viernes, 29 de marzo de 2013

Incentivo para los jóvenes


El espíritu empresarial como característica cultural básica de los colombianos, no se puede empezar a cultivar en los últimos años del bachillerato o en la Universidad, tal como ocurre actualmente. Es responsabilidad de los padres inculcarlo desde el hogar, aunque tampoco tengan muy claro cómo hacerlo, puesto que nuestra formación en este sentido es muy pobre.

Pero, ¿por qué es tan importante incentivar este tipo de formación en los niños y jóvenes? Porque las condiciones económicas y sociales que tienen que enfrentar los jóvenes actualmente son muy diferentes a las de sus padres. Hace unas décadas era posible mantener el mismo trabajo durante veinte, treinta o más años, sacar adelante una familia e inclusive llegar a pensionarse así; sin embargo, hoy en día la gran mayoría de las personas no mantienen el mismo trabajo durante tanto tiempo, el costo de vida ha subido muy por encima del nivel de crecimiento de los salarios y los requisitos para pensionarse se han endurecido.

Todo lo anterior hace necesario que los jóvenes actuales cuenten con una formación diferente a la de las generaciones pasadas. En este sentido, considero que el emprendimiento y el espíritu empresarial son herramientas que aumentan las probabilidades de alcanzar las metas que se proponga.

Volviendo a la idea inicial de este escrito, es necesario inculcar esta formación en los jóvenes desde niños, inclusive antes de su entrada al jardín o al colegio. Sin embargo, otro obstáculo además de la ignorancia generalizada, es que la mayoría de los padres temen que sus hijos intenten ganarse la vida con sus propias empresas, creen equivocadamente que un empleo les dará un futuro seguro, cuando, tal como expuse en el párrafo anterior, estas ideas no funcionan en la sociedad actual. Este problema debe ser también atacado, lo cierto es que no sólo se debe formar a los jóvenes, sino a sus padres para que no frustren el espíritu emprendedor de sus hijos.

Esta es la base más importante. Por supuesto, se debe continuar con en los colegios y universidades con las clases dirigidas a educar a los jóvenes en este sentido, y el Gobierno puede incentivar de todas las formas imaginable a las nuevas empresas que se formen en Colombia, pero si estos esfuerzos se dirigen a personas que no cuenten con este espíritu empresarial, será como arar en el viento.

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